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27/10/2026

Clio Elevate en Barcelona: crónica de un encuentro sobre IA y abogacía

Por Lara Jiménez de Parga

La integración de Clio y vLex apunta a un cambio que va más allá de la automatización de tareas: una nueva forma de acceder a la información jurídica y de convertirla en documentos de trabajo

Clio VLex. Elevate. El futuro del Legaltech. En primera fila. En Barcelona

El 30 de septiembre de 2026, la Bolsa de Barcelona acogió Clio Elevate, un encuentro organizado por Clio, la empresa canadiense que adquirió vLex hace un año, para presentar sus productos y debatir sobre el impacto de la inteligencia artificial en el ejercicio de la abogacía.

Con la integración de vLex, Clio ofrece al abogado una herramienta de gestión de despachos que incluye también un asistente de IA con acceso a las bases de datos de vLex. La idea es que Clio aporte su tecnología de gestión, mientras que vLex incorpora sus extensas bases de datos de legislación, jurisprudencia y doctrina jurídica, así como su asistente de IA, Vincent. Al integrar todas estas funciones en una sola plataforma, permite al abogado realizar tareas de gestión de despacho y de producción de textos jurídicos sin cambiar de entorno. Algunas de estas funcionalidades se inscriben en el cambio de paradigma que estudiamos en EcoEdiLex: el del paso de la búsqueda y la consulta de fuentes por parte del abogado al paradigma conversacional, en el que este acceso a las fuentes primarias está mediado por la IA, que propone primeros borradores de documentos y respuestas jurídicas.

Del acceso a la información a la producción de trabajo jurídico

Jack Newton, CEO y cofundador de Clio, abrió el encuentro repasando la adquisición de vLex y anunciando su intención de seguir invirtiendo en España y ampliar el equipo local. La demostración de producto, a cargo de Rosa Horcajada, Senior Product Manager de Clio, permitió ver en directo las funcionalidades de los productos de Clio. En las preguntas del público se vio que había mucho interés por el potencial del producto, los modelos de lenguaje que utiliza y sus restricciones técnicas.

Desde la perspectiva de la edición jurídica, lo significativo es que las bases de datos dejan de funcionar como repositorios a los que el abogado acude para buscar información. Sus contenidos pasan a alimentar sistemas de IA capaces de producir directamente materiales de trabajo, que el abogado revisará antes de presentarlos ante el órgano administrativo o judicial correspondiente, o de enviarlos al cliente. Cambia, por tanto, la forma de trabajar del abogado y de relacionarse con las fuentes primarias de información jurídica.

La adopción de la IA: entre la oportunidad y la dependencia

La decana del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona, Cristina Vallejo, expuso los esfuerzos del ICAB por acompañar a los profesionales en la adopción de la IA. Destacó especialmente el papel de los bibliotecarios del ICAB en la formación y el acceso a estas herramientas, a través del programa ALIAT, así como los esfuerzos por llegar a las once delegaciones territoriales del ICAB en Cataluña y por cerrar la brecha digital entre los colegiados

En una mesa posterior, Ignacio Lacasa (AcrossLegal), Tomás Nart (Fieldfisher) y Sergio de Juan-Creix (Croma Legal & Copyrait), junto con Octavia Radulescu, director of legal de Clio para España y Latinoamérica, compartieron experiencias positivas de utilización de estas tecnologías, especialmente en gestión documental y facturación. Aunque valoraron las ventajas de integrar distintas funciones en un mismo entorno, también apareció la preocupación por la dependencia de un único proveedor para todas las funciones del abogado.

La IA agéntica y el aprendizaje del oficio

La última mesa, con Eugenia Navarro, consultora en innovación legal; Jorge Morell, abogado, consultor de IA jurídica y autor de The legal letters; y Àngel Faus, VP of Engineering de Clio y cofundador de vLex, amplió el debate hacia el futuro de la profesión.

El protagonismo correspondió a la IA agéntica, capaz de encadenar acciones y ejecutar procesos complejos con una intervención humana limitada. Faus subrayó que, si los modelos hasta ahora generaban principalmente texto, su evolución les permitirá también tomar decisiones y actuar de forma autónoma. Ello exige distribuir adecuadamente las responsabilidades entre los desarrolladores de los modelos, los proveedores de las aplicaciones y los profesionales que las utilizan. Morell aportó ejemplos de agentes capaces de avanzar en tareas jurídicas mientras el abogado duerme, mientras que Navarro insistió en la necesidad de adaptar los servicios de los despachos a unos clientes que también empiezan a utilizar estas tecnologías.

La conversación abordó asimismo dos cuestiones estrechamente relacionadas con el desarrollo de estas tecnologías: cómo se formarán los abogados jóvenes si las tareas que tradicionalmente constituían su aprendizaje se automatizan, y cómo valorar económicamente la prestación de servicios jurídicos si parte de la prestación la realiza un sistema de IA. La adquisición del saber jurídico ha dependido hasta ahora en buena medida de los hábitos de lectura, estudio e interpretación de textos jurídicos (legislación, jurisprudencia y bibliografía doctrinal). Sin embargo, los sistemas de IA permiten realizar, con una intervención humana cada vez menor, tareas como la identificación de las fuentes relevantes, el resumen de contenidos y su integración en los primeros borradores de trabajo. En las conversaciones durante el acto podía percibirse interés y preocupación por cómo esto cambia el ejercicio de la profesión: algunos defendían que los hábitos de lectura y estudio del abogado son más importantes que nunca, mientras que otros veían como inevitable la delegación de tareas en la máquina y un cambio en el trabajo del abogado, en el que el contacto directo con las fuentes irá disminuyendo a medida que aumente la fiabilidad de los sistemas de IA.

Este debate no es menor: afecta al conjunto del ecosistema jurídico y editorial. Durante décadas, una parte fundamental de la actividad de las editoriales jurídicas ha consistido en facilitar el acceso a fuentes fiables, ordenadas y actualizadas, y en proporcionar instrumentos para su consulta e interpretación. La IA generativa modifica este paradigma y permite que el contenido de esas fuentes se incorpore a los documentos antes de que el abogado haya podido leerlos (asumiremos, al menos en principio y por evidentes cuestiones deontológicas, que el abogado leerá todo aquello que incorpore a la versión final de sus documentos).

Un horizonte con preguntas abiertas y una certeza

Este encuentro, comercial y centrado en un único producto, es un buen reflejo de cómo está cambiando el entorno de trabajo de los abogados: la pregunta ya no es si los abogados adoptarán la IA sino cuándo, cómo y conforme a qué parámetros legales y deontológicos. Ante esta certeza, quedan abiertas varias cuestiones: si el primer borrador lo redacta la IA del cliente, ¿cuál es la nueva relación del abogado con las fuentes? ¿Acabarán los abogados como notarios que certifican respuestas generadas por máquinas? ¿Dónde y cómo adquirirán el saber jurídico los futuros abogados? De estas preguntas nos ocuparemos los próximos 3 y 4 de diciembre en el seminario del proyecto EcoEdiLex Los editores jurídicos ante los retos de la IA, que podrá seguirse de forma presencial en Valencia y en línea.


Sobre la autora

Lara Jiménez de Parga

Lara Jiménez de Parga es profesora asociada de Filosofía del Derecho de la Universidad de Barcelona y miembro del proyecto EcoEdiLex.


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ISSN 3137-6037

Artículo // 005

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