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27/10/2026

Libro blanco sobre inteligencia artificial y abogacía: una introducción a la cultura digital para abogados

Por Lara Jiménez de Parga

Libro blanco sobre inteligencia artificial y abogacía. Consejo General de la Abogacía Española; Ilustre Colegio de Abogados de Valencia, 2026. 171 p. Contenido en español e inglés. Disponible en: https://www.abogacia.es/publicaciones/ebooks/libro-blanco-inteligencia-artificial-y-abogacia [1]

* Equipo de trabajo y colaboración:

  • Universitat de València: Ana Montesinos García (Catedrática de Derecho procesal), Rosa Cernada Badía (Dra. Profesora de Derecho administrativo), Elisa Simó Soler (Dra. Profesora de Derecho procesal).
  • Consejo General de la Abogacía Española (CGAE): Los decanos Miguel Hermosa Espeso y Alfredo Sánchez Rubio, el Magistrado Joaquín Delgado Martín y los abogados Jaime Lapaz Castillo, Maitane Valdecantos, Rocío Ramírez Torres, Ofelia Tejerina Rodríguez, Javier Álvarez Hernando y Teresa Granda Márquez de Prado.
  • Ilustre Colegio de Abogados de Valencia (ICAV): Los abogados Eduard Chaveli Donet, Salvador Silvestre Camps, Lucía Carrau Mínguez, Raúl Costa Hernandis, María Luisa Mena Durán, Francisco J. Adán Castaño, Álvaro Orts Ferrer, Marelisa Blanco Pérez y Álvaro Palacios Martínez.
Cubierta Libro blanco sobre inteligencia artificial y abogacía

La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el mercado de los servicios profesionales jurídicos invita a los abogados a incorporar a su práctica conocimientos en tecnología, a desarrollar su "cultura digital". No basta con conocer la ley y tener unas mínimas referencias de cultura clásica y económica; el abogado necesita entender lo que es un sistema de IA, aprovechar sus ventajas, conocer sus limitaciones y prevenir los riesgos que su uso conlleva. Esta necesidad puede surgir de la presión del mercado ("si no adopto esta nueva tecnología, no soy competitivo") o de una motivación deontológica ("si hay una tecnología que me puede ayudar a prestar un mejor servicio a mi cliente, debo usarla"). Sea cual sea la razón, se traduce en que el abogado de hoy quiere saber qué herramientas existen, cómo funcionan, para qué sirven, cuándo debe usarlas –y cómo– y cuándo no.

El Libro Blanco ayuda al abogado a desarrollar esta nueva faceta del conocimiento. Lo hace con un texto claro, estructurado y sintético que maneja con agilidad una amplia variedad de fuentes. Cumple, así, varias funciones:

Cartografiar las herramientas de IA disponibles para abogados. Esta cartografía está organizada por usos, indicados en el índice, de manera que el abogado puede recorrerlos en orden o dirigirse directamente al caso de uso que le ocupe en el momento. Abre, además, la imaginación del lector con herramientas de otros países, como el sistema Prometea en Argentina o la herramienta Amica, que ayuda a las parejas australianas en proceso de separación amistosa a dividir su patrimonio.

El Libro Blanco enumera en un anexo final de 43 referencias una variedad de herramientas, entre las que se encuentran los productos de los proveedores de información jurídica, como Vincent AI de vLex, GenIA-L de Lefebvre, K+ de Aranzadi-La Ley (actualmente Allegra) o Tirant Prime-SOFIA. Aunque no entra en la descripción detallada de las herramientas (comprensible, por otra parte, si se tiene en cuenta la velocidad a la que mejoran las prestaciones) ni recomienda unas respecto de otras. Estas menciones permiten intuir el cambio de paradigma del que nos ocupamos en nuestro proyecto de investigación EcoEdiLex: las editoriales jurídicas ya no se limitan a ofrecer contenidos, sino que incorporan sistemas capaces de buscar por significado, resumir documentos, redactar respuestas y proponer argumentos a partir de esos contenidos.

Presentar un estudio propio sobre el uso de la IA por abogados españoles. Una parte del Libro Blanco se concentra en una encuesta propia, realizada entre junio y julio de 2025 a 1.841 abogados. La cobertura territorial de la encuesta es irregular, con mucha participación de profesionales de Valencia (434) y muy poca de otras zonas (51 de Madrid y 28 de Barcelona). Dentro de esta limitación, y de otras que el propio texto reconoce –como el hecho de que la franja de 50 a 59 años represente el 40,9 % de la muestra o que las respuestas se concentren en despachos pequeños, de hasta tres personas– la encuesta proporciona datos sobre el uso de la IA y las actitudes de abogados autónomos o de despacho pequeño, que es un colectivo con menos visibilidad en la prensa especializada, cuyo contenido suele centrarse en los grandes despachos. Aprendemos que el 58,9 % de los abogados encuestados declara usar herramientas de IA en su ejercicio profesional. Entre quienes no las usan, la razón más citada es la falta de formación, seguida de las dudas sobre su fiabilidad y el desconocimiento de las herramientas adecuadas. El 65 % de los encuestados manifiesta querer formarse en herramientas de IA.

Alertar sobre los riesgos legales, éticos y deontológicos de estas herramientas. El Libro Blanco da cuenta de las implicaciones del uso de herramientas de IA en el secreto profesional, en la protección de datos, y en los deberes deontológicos –repasando, por ejemplo, los casos más conocidos de citas jurisprudenciales inventadas–. Menciona, además, tres cuestiones de las que nos ocupamos en EcoEdiLex:

  1. La relación del abogado con las fuentes cuando es un sistema de IA el que proporciona una primera respuesta redactada y cuando el contacto con las fuentes primarias y con la doctrina se hace a través de dicho sistema;
  2. Las implicaciones en el respeto de la normativa de propiedad intelectual cuando se usan estos sistemas en la redacción de escritos y
  3. El miedo entre los abogados a las consecuencias cognitivas del uso de sistemas de IA para tareas consideradas de alto valor, como la redacción de escritos jurídicos y la argumentación.

Conviene situar el Libro Blanco en su contexto normativo. El artículo 4 del Reglamento (UE) 2024/1689, aplicable desde el 2 de febrero de 2025, obligaba a proveedores y responsables del despliegue a procurar un nivel suficiente de alfabetización en IA de su personal. El Reglamento Ómnibus digital sobre IA lo modificó en julio de 2026 y sustituyó esa exigencia por el deber de adoptar medidas que apoyen su desarrollo, añadiendo un inciso en el que se dice que no existe obligación de garantizar un nivel concreto a ningún individuo. El Libro Blanco, anterior a esa reforma, se sitúa, pues, en un terreno en el que el legislador no define el contenido mínimo de la alfabetización o cultura digital y podemos encontrar en su estructura una primera propuesta de contenido: la cultura digital consistiría en conocer los usos y las áreas de aplicación de la IA en la abogacía (en España y en otras jurisdicciones) y el impacto y los riesgos que se derivan de este uso. Para profundizar en estos contenidos, el abogado puede acudir a la bibliografía del Libro Blanco o a las formaciones de los colegios de abogados, que, según el propio texto, "tienen ante sí el compromiso de liderar esta transición, ofreciendo programas de formación continua en competencias digitales y desarrollando acciones conjuntas en colaboración con las universidades"" (p. 52).

La principal virtud del Libro Blanco –su capacidad de síntesis– es también su principal limitación. Es difícil dar cuenta de la complejidad de los asuntos que aborda en el espacio de una o dos páginas que reserva a cada punto. Sin embargo, si se trata de sentar las bases de una cultura digital, de entender a qué retos se enfrenta la abogacía y qué posibilidades tienen los sistemas de IA para la profesión, el Libro Blanco cumple bien su propósito. Dota al abogado de una brújula con la que navegar la nebulosa de información que envuelve a la IA y su impacto en las profesiones jurídicas.


Sobre la autora

Lara Jiménez de Parga

Lara Jiménez de Parga es profesora asociada de Filosofía del Derecho de la Universidad de Barcelona y miembro del proyecto EcoEdiLex.


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ISSN 3137-6037

Artículo // 004

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